"2010, Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución Mexicana"
"Señores, los soldados necesitan pelear por la defensa de la patria. Cada uno de que sucumba será un distinguido insurgente que la independencia pierde"
(La Generala)
Agustín de Iturbide relata al Virrey que "fue la principal agente en procurar la deserción que considerablemente se ha verificado" fue aprehendida el día 5, pasada por las armas y decapitada el 9, su cabeza fue puesta en la plaza pública de la Villa de Salamanca para escarmiento público. Mujer de gran hermosura, por lo que también fue conocida como “La Friné Mexicana” nacida en Salamanca, Guanajuato en 1788, su esposo había caído victima de las balas realistas y ella anhelaba también la independencia de México. Conforma con Andrés Delgado, Albino García, el padre Rafael Garcilita, el primer frente insurgente del país con la venia del cura Hidalgo y poco después de producirse el movimiento insurgente se dedico a auxiliar a sus partidarios, proporcionándoles informes. Heroína Insurgente, mujer distinguida por su valor y entereza en la gesta gloriosa de la Independencia de México.
La historia de México la reconoce como una de las heroínas de la lucha insurgente, y es un claro ejemplo de lo que las mujeres aportaron a la lucha de insurrección. Esposa de Nicolás Catalán, participante en la guerra junto a José María Morelos y Pavón hasta su muerte. Durante el sitio de Jaleaca, los insurgentes estaban desabastecidos de provisiones, razón por la cual Nicolás Bravo ordenó el sacrificio de algunos soldados con el propósito de ahorrar provisiones. Correspondió a Catalán la ejecución de la orden, antes de que su esposo ejecutara a ningún soldado, "La Generala" con Catalina González y otras mujeres del campamento, y cuyos nombres la historia no rescató, se colocaron frente a los líderes y exponen que ellas deben ser las primeras en ser sacrificadas porque no pueden empuñar un fusil y luchar por la patria. Ese acto de valentía valió para que esa tarde ningún hombre fuera pasado por las armas y la tropa insurgente tuviera nuevos bríos para luchar. Antonia Nava fue llevada ante José María Morelos por la tropa, quien le dio las condolencias por la perdida de su esposo, respondiendo ella: "No vengo a llorar ni a lamentar la muerte del general, vengo a entregar a mis hijos como soldados". Su nombre esta inscrito en letras de oro en el palacio Legislativo de San Lázaro.
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