"2010, Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución Mexicana"
¡La mujer está en todos los tiempos de la historia, porque ella es la historia de todos los tiempos!
(G.J. Zalazar Henao)
10 de 1817, es fusilada Doña Gertrudis Bocanegra, Patriota comprometida con la causa independiente de México. Nació en Pátzcuaro, Michoacán, hija de padre español y madre tarasca, casada con el señor Lazo de la Vega quién por amor a ella abandonó las armas. Después del grito de Don Miguel Hidalgo, su marido y su hijo se unieron a la insurgencia con las fuerzas de Manuel Muñiz, y cuando atacaron Valladolid, ambos fallecen. A partir de ello, Doña Gertrudis se dedica en cuerpo y alma a la causa, haciendo trabajos de espionaje, mandando mensajes a los insurgentes; después de un tiempo, decide unirse al regimiento en donde estaba su yerno; él la mando a Pátzcuaro para ver la posibilidad de un ataque. Descubierta por el enemigo, fue encarcelada junto con sus hijas y sentenciadas a muerte.
22 de 1884 nace María Arias Bernal, en la Ciudad de México. Graduada en 1904 como maestra y desarrolló esta actividad hasta 1909. Se adhiere al movimiento maderista siendo subdirectora de la escuela Corregidora de Querétaro. A raíz del golpe militar de Victoriano Huerta en febrero de 1913, y del asesinato de Francisco I. Madero y José Ma. Pino Suárez, comenzó su lucha por derrocar al huertismo. En ese mismo año fundo el Club Femenil Lealtad con la colaboración de Dolores Sotomayor, Inés Malvaes y María Luisa Rojas, entre otras. Organizo manifestaciones semanales; las reuniones que se efectuaban en el Panteón Francés junto a las tumbas de Madero y Pino Suárez, fueron constantemente reprimidas y en dos ocasiones ella fue encarcelada. En agosto de 1914, el General Álvaro Obregón asistió al Panteón y le hizo entrega de su pistola, afirmando: “Esta arma que ha servido para defender la causa del pueblo, la entrego a esta valerosa joven porque aquí en México sólo puede ser confiada en manos de mujeres”. Así fue como la voz popular le adjudico el sobre nombre de María Pistolas. Los últimos tres años de su vida lo dedico al altruismo, muere en el año de 1923 en la ciudad que la vio nacer.
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